(click
en las imágenes para ampliarlas)
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| Roberto - Setiembre 1979 |
Cuando los primos grandes éramos todavía jóvenes, Roberto solía
organizar cada tanto unas cenas maravillosas a las que convocaba a todos sus
sobrinos + novias + esposas (al principio ninguno estaba casado todavía). La cita
incluía también a Jilma, que para esas reuniones gozaba de una
consideración especial: era la única entre todos los tíos que era invitada por Roberto
a participar del encuentro intergeneracional.
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| Escalera de primos - Setiembre 1954 |
La Casa de
Abuela -allá en calle 1 entre 46 y
47- había sido, durante nuestra niñez,
el punto de encuentro de los once primos, el lugar que nos convocaba todos los
fines de semana y donde a través del juego, las charlas, las peleas, y todo lo
que la convivencia infantil genera, tejimos ese hilo invisible pero
poderosísimo que todavía hoy (y seguramente para siempre) nos mantiene
estrechamente unidos a través del tiempo y la distancia.
Terminada la
niñez y superada la adolescencia, cuando cada uno empezó a tener cierta independencia
y vuelo propio (a lo que se sumaba que Abuela ya no estaba), nuestro
paso por la casa de calle 1 se hizo cada vez más esporádico.
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| Roberto, Jilma y sobrinos - 13/mar/1971 |
Y fue entonces
cuando Roberto tomó la batuta y se convirtió en el factor aglutinante de
los once primos y sus parejas. En
aquellas cenas memorables nuestras novias/os y esposas/os se integraron al
grupo de los once y la banda prácticamente se duplicó.
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| Restaurant Teutonia (9 y 47) - 28/nov/74 |
La seducción, la
simpatía y el poder de convocatoria de Roberto fueron siempre irresistibles
así que cuando llegaba su invitación nadie se quería perder la reunión. En esas cenas fantásticas, entonces, aquel
hilo invisible y poderoso continuó tejiéndose y fortaleciéndose pero ahora en
torno al primaje y sus parejas.
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| En lo de Lidia Estela y Dickie - Setiembre 1979 (la cara de Alberto es imperdible) |
Pasaron los años
(unos cuantos), los tíos se fueron apagando y aquellos once chiquilines que
llenamos de juegos, gritos y alegrías el jardín y los patios de la casa de
calle 1 pasamos a ser 'los grandes' de la familia.
Con más panza y
menos pelo (los varones), más anchas y más rubias (las mujeres), y un poco más
achacosos (todos), pero con el mismo entusiasmo y el mismo cariño de siempre,
cada reencuentro del primaje se convierte en una pequeña gran fiesta que la
vida nos regala.
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| El ingreso a la Sala de Prensa del Country Club de Estudiantes |
| El primaje dijo ¡PRESENTE..! |
| Los sub-primos y los sub-sub-primos también estuvieron allí |
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| Yiyo no se lo quiso perder |
Una vez más, Roberto hizo posible la
fiesta...
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| La alegría de los sub-primos |
A
trece años de su partida, su corazón generoso y noble, y el entusiasmo con que organizaba
aquellas cenas memorables continúan vivos en cada uno de nosotros que, a pesar
de los años, seguimos siendo los mismos once chiquilines que jugábamos,
gritábamos y nos divertíamos en la vieja casa de la calle 1.
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| Siempre juntos |
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El homenaje a Roberto
Compartimos a
continuación algunas imágenes más y un video (compilado) de la ceremonia de reinauguración de la Sala de Prensa del Country Club de Estudiantes con el
nombre de Roberto Sbarra:
Las diapositivas:
(se recomienda ver a pantalla completa)
(se recomienda ver a pantalla completa)
El video:
(se recomienda ver a pantalla completa)
(se recomienda ver a pantalla completa)



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