Algún día todas las familias tendrán algo así…

Foto: Lidia Estela
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septiembre 14, 2014

Encuentro casual (y propuesta)

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Julia, Lucía, Cristina, Valeria, Silvia, Anita (con Francisca), Ana y Manuela
en La Plata Rugby Club   [Foto: Juana Randrup]

Hay Sbarritas por todos lados, ya lo sabemos. No es extraño, entonces, que de vez en cuando se produzca algún encuentro casual, siempre motivo de sorpresa y alegría.

De tanto en tanto  -vaya a saber uno por qué-  los astros quedan alineados de tal manera que son varios los Sbarritas que, sin proponérselo, aparecen a la misma hora en el mismo lugar, y entonces el encuentro es múltiple.  En estos casos la sorpresa y la alegría son mucho mayores y casi siempre a alguno se le ocurre la idea de registrar el acontecimiento con una fotografía. 

Eso mismo ocurrió ayer en La Plata Rugby Club, donde se tomó la imagen que encabeza esta nota.

Sabiendo que no se puede depender del capricho de los astros, es común que en estos casos alguien tire el consabido «Che, tendríamos que organizar una reunión de primos, no..? »

Y, como no podía ser de otra manera, eso mismo es lo que también ocurrió ayer.

Horas más tarde, Anita (Simonetti) lanzó su propuesta:

«Hola Dickie!
Te escribo para ver si te parece hacer una propuesta de juntada de primos de todas las generaciones.  Me parece que podríamos tirar fecha para el primer fin de semana de noviembre, si se puede en esa fecha, tal vez en un club, con menú a la canasta y alquiler de inflable para los sub-sub... 
Nosotros podríamos averiguar en la Asociación Judicial, o alguien en La Plata Rugby...
¿Tiramos la propuesta..? Beso grande!
Ana »

Desde acá le contestamos a Anita que la propuesta ya está lanzada.

A nosotros, los primos grandes, nos encanta que los sub-primos  empiecen a asumir el protagonismo familiar y que sean quienes se ocupen de organizar los encuentros de Sbarritas

Por supuesto que estaremos al pie del cañón para colaborar con todo lo que esté a nuestro alcance, pero nos gusta ver que han sabido tomar la posta, que pueden reemplazarnos perfectamente y  -sobre todo-  que lo hacen con gusto.

Por lo tanto, tendremos una gran reunión de primos antes de fin de año, así que... ¡a trabajar se ha dicho..!

diciembre 22, 2013

Almuerzo en Regatas, 19.nov.13

(click en las imágenes para ampliarlas)
El primaje en pleno

El pasado 19 de noviembre, aprovechando la presencia de Eddy en Argentina, organizamos un almuerzo de primos en el Club de Regatas, en Río Santiago. 


La caminata post-almuerzo
De paso, Eddy presentó a su novia Oowee, una norteamericana simpatiquísima y macanuda que a pesar de no hablar castellano se integró perfectamente al grupo.

Oowee y Emma Balut tiraron buena onda
La reunión estuvo excelente, en un entorno fantástico como el que ofrece el Río Santiago, y con asistencia perfecta de todo el primaje mayor a los que se agregaron unos cuantos sub-primos y sub-sub-primos. Un éxito total…

Los sub y los sub-sub corretearon por el parque...

...mientras Silvia jugaba a las escondidas..!!
("Punto y coma, el que no se escondió, se embroma...")

Almorzamos, charlamos, nos pusimos al tanto de novedades familiares y de las otras, recorrimos de punta a punta el Club (que está hermosísimo) y, al caer la tarde, terminamos la jornada con una mateada al sol y al reparo del viento que a esa hora ya se hacía sentir.

La mateada del atardecer le puso broche de oro a la reunión
Como decíamos hace poco, cada reencuentro del primaje se convierte en una pequeña gran fiesta que la vida nos regala.

Aquí estamos... ¡somos los Sbarritas..!
¡Que siga siempre así..!



Más fotitos...
Compartimos a continuación algunas imágenes más, casi todas gracias al aporte de Clarisa y Lidia Estela.
(se recomienda ver a pantalla completa)
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Eddy recibió el premio ‘Raíces’
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Eddy vino a la Argentina por una semana invitado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva para recibir junto con otros 15 ó 16 profesionales (físicos, médicos, investigadores, etc) el Premio ‘Raíces’ a la Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología.


La ceremonia tuvo lugar el 18 de noviembre en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación, donde cada uno de los premiados ofreció una breve charla de 15 minutos relativa a la actividad que desarrollan y los vínculos que desde el exterior mantienen con la Argentina.


Por la tarde tuvo lugar la entrega de los premios (medalla y diploma) y a la noche los galardonados fueron agasajados con una cena.




¡¡Felicitaciones Eddy..!!


noviembre 26, 2013

Para un Sbarrita no hay nada mejor…

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Que otro Sbarrita..!

Eso mismo pensó Mora en El Cairo, Egipto.

Y mientras nosotros preparamos la nota sobre la reunión de primos en el Club de Regatas, ella nos mandó un saludo desde tierra africana pero  -eso sí-  en un ambiente casi familiar.

julio 06, 2013

Noche de tango

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Los Sbarra (rama Delfor/Lidia) tienen cierto talento musical que los distingue.

Daniel lo puso de manifiesto desde muy chico y es un autodidacta extraordinario que ha hecho historia en el Rock Nacional y tocó con los más variados y reconocidos artistas de diferentes géneros musicales.
¿Qué podemos decir de Daniel y de Virus que no se haya dicho o escrito ya..?

Alberto también tuvo siempre una enorme facilidad para el canto y los instrumentos (además, del lápiz, la pintura y el pincel, por supuesto...)

Le acercás una guitarra o una flauta dulce, lo rodeás de un clima cálido y apropiado, y el tipo te improvisa una función en la que te pasea por la bossa nova, el bolero, el folklore, el rock y el pop, y hasta es capaz de hacerte cantar (a vos, a mí seguro que no...)

Jorge es un caso especial. Hasta los 50 o un poco más, mantuvo su pasión por el tango en segundo plano. Podías imaginártelo rompiéndola con un fútbol o trepado como un mono a una de las vergas de la Fragata Libertad.  Pero nadie, nadie (salvo él mismo, quizás...), podía imaginárselo cantando en público.
 

Sin embargo, ya sabemos cómo son las pasiones: en algún momento explotan. Y Jorge empezó a cantar, a presentarse en público, y a hacerse su lugar en el ámbito del tango platense, donde hoy es muy reconocido.

Todo Sbarrita que se precie tiene que ir, al menos una vez, a escuchar a Jorge cantar tangos. Tiene un estilo particular y, aunque el tango no te atraiga mucho, vas a pasar un buen momento.

El viernes 12 de julio a las 21,30 horas tenés una oportunidad imperdible en Don Vitto, frente a la Plaza Matheu (1y66).  Sí... justo al lado de la casa en la que Delfor, Lidia y familia vivieron tantos años.

No te la podés perder…


junio 22, 2013

Los misteriosos mensajes de aquel Sbarra...

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Encontré este mensaje muy cerca del que encontró Willie, por Brasil al 500 en el barrio de San Telmo.

Un poco más melancólico que aquel otro (click aquí para recordarlo).

Quizás sirva para echar más luz sobre aquel acertijo o no...

Abrazo grande.

mauro


junio 08, 2013

La casa natal de los sbarra

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Calle 3 N° 540, La Plata

En aquel entonces la gente nacía en su casa, nada de ir al Instituto o al Italiano... ¡que no existían! Unas matronas colaboradoras y listo.

Hoy pasé por la casa y me acordé de los cuentos de Dory.

Fíjense: calle 3 N° 540, entre 42 y 43. Allí vivían los 7 hermanos con sus padres antes de que Humberto encargara la casa de calle 1 N° 730.  

Parece que ellas (las dos niñas, las más chiquitas) no sabían que se estaban por mudar y un día su padre las llevó de sorpresa a la casa de calle 1.  Una casa enooooorme, recordaba Dory. Con muchas piezas, dos patios y un gran jardín con frutales. ¡Y gallinero!

La vieja casa de la calle 3 está ahora un poco caída, pero la imagino originalmente impecable, sin la pintura rosa, sin medidores de gas, con las puertas y ventanas abiertas, y una familia de las de antes llenándola de alegría.

Sobre el lado izquierdo había otra casa igual que ésta, hoy demolida, donde vivían los hermanos Cañete, con la pequeña Chela, luego amiga de toda la vida de Nélida y Dorita.

Las niñas se llamaban de una casa a la otra por los patios y corrían: "Chela… ¡por el agujero grande..!”  Había unos agujeros en la pared medianera, que ya tenían nombre, y a través de ellos se comunicaban las chicas.


Bueno, la casa todavía está allí y me gustó verla con atención antes de que un día no la encuentre.

¡Vamos, la nostalgia!

Un abrazo!
w

abril 20, 2013

¡Estos Sbarra..!


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Hace unos días, caminando apurado por el centro de Buenos Aires, me asomé a un pintoresco bar/restaurant, de puro mirón.

Un teléfono público cuadrado y naranja de aquellos, un surtidor, ¡una colección de autitos Matchbox!, almanaques Alpargatas... y allí, en un lugar destacado, la postura gallarda de un jugador albirrojo, que al instante reconocí.

Si, era la pose segura y los ojos celestes de Roberto.


Alguien, conocedor de mitología o simplemente por estética, decidió enmarcar y colgar la foto de aquel coloso allí, en un rincón de la urbe.

Estaba a los rajes y preferí dejar pendiente tomarme un café en esa mesa, junto a Roberto.

Se suman?  El lugar se llama La Morada y está en Hipólito Irigoyen a dos cuadras de Plaza de Mayo.


Están por todos lados... ¡estos Sbarra..!

wili

enero 11, 2013

De otra época…


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Barracas es el barrio porteño que vio crecer a Humberto Ulises José Sbarra, nuestro abuelo que, ya casado con Ciriaca Moraima Carriquiriborde, dio origen a la “dinastía” de Los Sbarrita, como dimos en llamarnos en este espacio.

Allí donde Barracas limita con La Boca y San Telmo, se encuentra uno de los parques más emblemáticos y hermosos de la geografía porteña, el Parque Lezama, donde luce en todo su esplendor una de las tres grandes barrancas que marcan el antiguo margen del Río de la Plata. Las otras dos se encuentran en Plaza Francia y en las Barrancas de Belgrano.


No es absurdo suponer, entonces, que cuando el joven Humberto Ulises conoció a la bella Ciriaca Moraima, quien ya se había mudado de Magdalena a Avellaneda (para recordar detalles de esa historia, que es nuestra historia, click aquí y también click aquí), la haya invitado a pasear por el Parque Lezama.

Si nos transportamos mentalmente a principios del 1900  -digamos 1904/1906-  podemos imaginarnos a la joven pareja con sus 24/25 años, caminando por el parque.  Cerramos los ojos, retrocedemos en el tiempo, y los vemos pasear plácidamente, conversando sin apuro.  Él de riguroso traje oscuro y sombrero blanco, ella con su vestido largo y un elegante sombrero al tono.



Bordean la orilla del lago artificial que por entonces había sobre el lateral del parque que da sobre calle Brasil, y se detienen a contemplar las maravillosas cúpulas del templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, recientemente inaugurado...



Humberto le cuenta  -entusiasmado-  de su promisorio trabajo en el Ferrocarril Sud, allí cerquita, en la Casa Amarilla que hoy pertenece al Club Boca Juniors.


Ciriaca  -un poco más tímida-  lo escucha con atención y luego le cuenta de su infancia en el campo ‘Las Tunas’, en Magdalena, y de sus hermanos varones, estudiando en Francia.


Están cómodos, felices, conociéndose poco a poco, y ajenos a la belleza del parque (o tal vez influenciados por ella), casi sin darse cuenta… ¡se están enamorando..!


Mejor los dejamos solos, porque de ese enamoramiento que estamos presenciando, de aquel incipiente amor que recién empezaba a florecer, dependemos los 65 Sbarritas que vinimos después...


  
Volvemos al presente... Y allí, donde hace 100 años se encontraba el lago artificial del Parque Lezama, encontramos hoy un anfiteatro a cielo abierto, que originalmente tuvo tribunas de madera que fueron luego reemplazadas por instalaciones de cemento revestidas de adoquines.

Sobre una de las paredes del anfiteatro apareció hace unos días una enigmática leyenda, con forma de graffiti, que Willie se encargó de fotografiar para nosotros:




¿Es posible que alguna de estas noches de verano el espíritu del Abuelo Humberto se haya corporizado para dejarnos ese misterioso mensaje en el mismo exacto lugar donde lo imaginábamos enamorándose de la Abuela Ciriaca..?

¿O habrá un Sbarrita porteño  -más actual y más terrenal, graffitero él-  que con su melancólico anuncio quiso expresar su tristeza o tal vez dejarnos un singular acertijo..?

¿Ustedes qué opinan..?  O mejor aún, ¿ustedes que prefieren creer..?

“YO SOY DE OTRA ÉPOCA
DE UNA ÉPOCA QUE NUNCA EXISTIÓ
SBARRA”

agosto 28, 2010

El abrazo de Robertón

Roberto Cherro fue un notable jugador de fútbol, el máximo goleador de Boca Juniors hasta hace pocos meses, cuando Martín Palermo lo superó en la estadística.  Le decían “Cabecita de oro” porque  -igual que su sucesor-  tenía una extraordinaria capacidad para el juego aéreo.

En 1935 Boca enfrentó a Estudiantes pero esta vez “Cabecita de oro” no pudo exhibir sus cualidades de gran cabeceador: el otro Roberto (el 'nuestro'...) se encargó de él, abrazándolo cariñosamente…

 (click en la imagen para ampliarla)


Algunos detalles para tener en cuenta:
1) Las camisetas de los jugadores, que en el caso de Estudiantes eran casacas abotonadas por delante, aún no tenían números.
2) El diseño de la casaca del arquero y sus rodilleras.

julio 17, 2010

Que se repita…

Por Federico Randrup
Hoy, 15 de julio, es una fecha especial para varios, lamentable para otros y, definitivamente, intrascendente para muchos.

Hoy, justo hoy, les quiero contar una pequeña parte de él.

Él es el que tiene las ideas y LAS CONCRETA. Es el que escribe, el nexo, el que nos cuenta, nos recuerda.  Él es un motor que no para.  Nos recicla, logra que lo que nosotros queremos decir, contar y transmitir parezca mucho más interesante.  Hace que queramos participar, conocer, escuchar, ESTAR. Él HACE… y, definitivamente, NOS LLEVA.

Un día como hoy pero hace exactamente un año, yo viví uno de los mejores momentos de mi vida, y se lo debo, justamente, a él. No sé cuántos más me tocarán vivir y cuántos voy a tener al final de la cuenta. Son de esas historias que escuchamos toda la vida y, siempre, decimos: “¡cómo me hubiese gustado estar ahí!” Nosotros estuvimos, y se lo debemos a él.

No hace falta que les diga que él es amante del deporte.  Él, como yo y como muchos de nosotros, es un futbolista que practicó rugby, juega al tenis y disfruta de su profesión.  La verdad… no sé cómo se hizo hincha de Estudiantes. No lo recuerdo. Igualmente, no es tan importante.  Seguramente le pasó lo mismo que a mí: debe haber sido INEVITABLE.

Para todos los que no son amantes del futbol, les cuento que en la gran mayoría de los casos, se cumple una regla: “Sos lo que tenés que ser”. Yo soy un afortunado, no por elección sino por transición.  Si él hubiese sido hincha de Atlanta, yo hubiese sido, SIN DUDA, un ORGULLOSO hincha de Atlanta.

Esto lo aclaro sólo para que se entienda que ese GRAN momento, podría haber sido un ascenso de Yupanqui, un campeonato de la Liga Platense, el logro de un torneo local de Primera o una Copa Libertadores de América.  Para mí, hubiese sido lo mismo.  Yo estuve ahí.  Yo lo vi, lo viví, lo sufrí, lo respiré, lo festejé. Me abrace a él… lloré.

Hoy se cumple exactamente un año de ese momento mágico que uno sabe que va a ser único para siempre. Porque como le dije a él, fue un instante. Un flash.  Una locura que no tiene sustento lógico.  Si uno trata de analizarlo, no existe posibilidad de que vuelva a pasar. 

FUIMOS, sabiendo que teníamos todas las de perder; sabiendo que era imposible.  Pero él, que tiene más experiencia que nosotros (que pensamos que nos las sabemos todas), dijo: “SABEMOS DE IMPOSIBLES”.  Y fuimos…  NOS LLEVÓ.

Hoy, no nos juntamos a comer, ni descorchamos un vino. No hubiese estado mal, pero no lo hicimos. Sólo nos cruzamos unos mails. Simplemente nos saludamos, festejamos, brindamos imaginariamente y a la distancia.  RECORDAMOS. 

Estaré viejo, pero el recuerdo es lo mejor que nos queda.  Y yo no me lo olvido más.  Es inevitable, va a estar ahí para siempre.  Va a estar en mi memoria, en la de Maxo, en la de Pedro, en los que vengan atrás.  Va a haber fotos, videos… Muchos diciendo: “¡cómo me hubiese gustado estar ahí!”  Va a ser ETERNO.

Él me enseñó a intentar, a volver a intentar, a sufrir y a volver a intentar. A FESTEJAR.  A saber que siempre hay uno más arriba y también uno más abajo queriendo subir.  Hoy, lo saludo, le agradezco, lo abrazo, lo quiero.

Él es tu primo, tu hermano, tu tío, un amigo… es mi viejo.  O mejor dicho, mi papá.  Un día como hoy lo quería saludar.

Salud, Doc…. Y sólo de goloso… ¡Ojalá se repita..!


Por Federico para primosbarra.com.ar

junio 21, 2010

Pequeña (gran) historia verídica

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Dory siempre nos hablaba de Evelyn.

Desde chiquitos escuchamos repetidamente la historia de la “alemana, rubiecita, divina…” que ella tuvo como alumna de primer grado en el Colegio Misericordia allá por 1939/40.

Sobre el fin de la 2da. Guerra Mundial y ante la inminencia de la derrota alemana, sus padres la enviaron a la Argentina, donde vivían sus abuelos.  No conocemos bien esa parte de la historia pero lo cierto es que ocupaban un gran chalet sobre calle 3 en la manzana de lo que por entonces era ‘la Usina de La Plata’, ubicada entre las calles 3, 4, 44 y 45, donde se generaba  -o se distribuía-  la energía eléctrica de la ciudad.

El Colegio Misericordia estaba  -y está-  en calle 4 entre 43 y 44, y allí fue inscripta Evelyn, que al principio, lógicamente, no hablaba una palabra de castellano.  Dory fue su primera maestra.  La que además de enseñarle a leer y escribir, también la ayudaba a aprender a hablar. Y la mimaba…

“Era preciosa, con un pelo rubio larguísimo…  Yo la sentaba en mis faldas, le hacía trenzas, lo cepillaba… y ella me miraba sin decir nada, con esos ojos celestes, enormes…”, nos contaba siempre.

Eddy, Willie y yo crecimos escuchando la historia de Evelyn, que Dory repetía con añoranzas como si aquella alemancita misteriosa y desconocida hubiese sido la hija que nunca tuvo, nuestra secreta casi hermana.

“¿Y qué fue de su vida?  ¿La volviste a ver?”, preguntamos más de una vez.

“No. Nunca más supe de ella…”, respondía Dory con un dejo de tristeza.


  
Pasaron los años (muchos) y el 15 de mayo de 2002 falleció papá, el inolvidable Guica, ése que con su serenidad y su sabiduría aún hoy sobrevuela mi existencia casi a diario. 
  
Dory estaba allí, en su velatorio, bancándose con resignación la partida de su esposo desde hacía 60 años, su compañero de toda la vida.

Y fue entonces que ocurrió.  Una mujer grande, regordeta, rubia, con enormes ojos celestes, se acercó con un pequeño ramo de flores entre sus manos.  Se paró tímidamente delante de ella y no dijo nada…

La mirada que cruzaron atravesó más de seis décadas, traspasó el tremendo dolor del momento que mamá vivía, y se convirtió finalmente en una frase que, mirando fijamente dentro de esos grandes ojos celestes, Dory pudo pronunciar con firmeza: “Vos… sos Evelyn…”

Se abrazaron y lloraron juntas durante un buen rato.